Iselda Pozo, la madre de Cindy Saraí, ha sido privilegiada con cargos y negocios que el gobierno del MAS le facilitó incluso entregándole un pasaporte diplomático, firmado por el canciller David Choquehuanca, para que la “suegra” del Presidente pueda ejercer con ventajas sus actividades de contrabando en la frontera con Argentina.
El narcotráfico con el boom de la cocaína en el Chapare promovido desde el gobierno de Evo Morales, y la pedofilia del Presidente organizada y fomentada desde el aparato estatal y partidario, han sido fuentes de fácil enriquecimiento durante el régimen del MAS. Fue la base real del “vivir bien” bajo la partidocracia neo-estalinista.
Rompiendo la delgada línea que separa la vida privada del interés público, padres de familia entregaron a sus hijas como objetos sexuales del “jefazo”, a cambio de beneficios económicos y laborales dentro el aparato estatal; también personajes políticos oficiaron de proxenetas y celestinos del libidinoso gobernante, como método para encumbrarse en el poder y enriquecerse a manos llenas. Así fue cómo Evo Morales convirtió sus sucias sábanas de la alcoba presidencial en una fábrica de nuevos ricos a costa del patrimonio estatal, dentro su entorno de adulones a sueldo.
En instancias policiales y judiciales son conocidos los casos de Noemí Meneses, cuyos padres fueron beneficiados con prebendas desde la Gobernación de Cochabamba, en complicidad del gobernador Iván Canelas; y de Cindy Saraí Vargas —a quien Morales embarazó durante su mandato presidencial— cuya inescrupulosa madre, Iselda Pozo, ha sido privilegiada con cargos y negocios que el gobierno del MAS le facilitó incluso entregándole un pasaporte diplomático, firmado por el canciller David Choquehuanca, para que la “suegra” del Presidente pueda ejercer con ventajas sus actividades de contrabando en la frontera con Argentina.














