Según el Vicepresidente, Paz les aseguró "que va a agotar todas las instancias" para dialogar con los sectores en conflicto "antes de ir a un estado de excepción"
El presidente Rodrigo Paz y el vicepresidente Edmand Lara, declarado opositor al Gobierno, se reunieron este miércoles, tras estar distanciados durante varios meses, para hablar sobre el conflicto protagonizado por sectores que exigen la renuncia del mandatario.
Paz acudió a una invitación de Lara, quien también es presidente del Legislativo, para un encuentro con los titulares del Senado, Diego Ávila, y la Cámara de Diputados, Roberto Castro, además de los jefes de bancada de las fuerzas políticas con representación parlamentaria.
Horas antes del encuentro, en un evento previo, el gobernante felicitó a Lara por la iniciativa e indicó que «esa es la forma de actuar, coordinando».
Inicialmente, el Gobierno dispuso que acuda el ministro de la Presidencia, José Luis Lupo, pero luego Paz también se presentó en el Legislativo para la reunión, con la que se buscó «encontrar puntos de acuerdo que permitan solucionar las preocupaciones sociales y avanzar en el desarrollo» de la sociedad boliviana, según la carta de invitación.
Tras el encuentro, Lara agradeció a los jefes de bancada por hacer «los esfuerzos necesarios para que, a través del diálogo, se solucione el conflicto» que vive el país.
Según el Vicepresidente, Paz les aseguró «que va a agotar todas las instancias» para dialogar con los sectores en conflicto «antes de ir a un estado de excepción».
También mencionó que el Gobierno envió una respuesta a las demandas de la Federación de Campesinos de La Paz Tupac Katari, que bloquea carreteras desde inicios de mayo.
«Estamos firmes, tanto el Ejecutivo como el Legislativo, en la defensa de la Constitución y la democracia. Vamos a seguir haciendo el puente para que los sectores se sienten a dialogar y que el diálogo sea la forma en que se resuelva este conflicto y se pacifique el país», agregó.
Paz y Lara tienen una relación tensa desde su triunfo en la segunda vuelta presidencial en octubre pasado, pues el vicepresidente considera que lo marginaron del Gobierno, al que ha criticado constantemente, al punto de declararse en «oposición constructiva» en diciembre, apenas un mes después de la ceremonia de investidura.
Mientras que Paz aprobó un decreto que le permite gobernar mediante instrumentos digitales cuando se encuentre provisionalmente fuera del país, lo que supone que no necesita traspasar el mando temporal a Lara.
En los casi siete meses de Gobierno, el presidente y vicepresidente coincidieron en muy pocos eventos públicos, incluidos un acto en la Academia de Policías en diciembre y el tedeum por la efemérides de la región andina de Oruro en febrero, pero apenas intercambiaron saludos.
Los bloqueos de carreteras, que han provocado desabastecimiento de alimentos, combustibles y medicamentos en varias regiones del país, son impulsados por los campesinos de La Paz, la Central Obrera Boliviana (COB) y sectores afines al expresidente Evo Morales (2006-2019).
Los conflictos en Bolivia han causado la muerte de diez personas, siete de ellas como consecuencia de los bloqueos de vías y las dificultades que tuvieron para recibir atención médica.













