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Pronunciamientos de organizaciones de prensa y del gobierno condenan brutal ataque a periodista en el alto.

Un periodista fue víctima de un secuestro, tortura e intento de asesinato en la ciudad de El Alto, hecho que ha generado profunda preocupación en el gremio periodístico y en la opinión pública. Según denunciaron la Asociación Nacional de Periodistas de Bolivia (ANPB) y la Confederación Sindical de Trabajadores de la Prensa de Bolivia (CSTPB), el ataque ocurrió la madrugada del jueves 12 de febrero, alrededor de la 01:00, luego de que el comunicador cubriera un acto de campaña electoral en la zona de Villa Adela. El periodista fue interceptado por sujetos desconocidos, reducido violentamente y trasladado aproximadamente 15 kilómetros hasta un terreno baldío en la zona de Kiswaras, donde fue brutalmente agredido.

De acuerdo con el pronunciamiento de las organizaciones de prensa, los agresores amenazaron de muerte al comunicador, dejando en claro que conocían su condición de periodista y que el ataque tenía como objetivo silenciar su labor informativa. Durante la agresión, fue golpeado y sufrió el corte de parte de la lengua con un arma cortopunzante, lesiones que, según el informe médico, fueron provocadas de manera intencional. El periodista fue sometido a una intervención quirúrgica en el Hospital Corea y posteriormente formalizó la denuncia ante la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC), además de someterse a una valoración forense en el Instituto de Investigaciones Forenses (IDIF).

Ante la gravedad del hecho, el Ministerio de Gobierno expresó su profunda preocupación y enérgica condena, calificando el ataque como una grave agresión contra la libertad de prensa y de expresión. A través de un comunicado oficial, el ministro Marco Antonio Oviedo Huerta informó que se instruyó a las instancias competentes coadyuvar con las investigaciones para identificar y sancionar a los responsables, asegurando que no se permitirá que el caso quede en la impunidad. Tanto el Gobierno como las organizaciones periodísticas coincidieron en la urgencia de garantizar condiciones seguras para el ejercicio del periodismo, remarcando que proteger a la prensa es proteger la democracia.