Desde aquel 2007 en la primera gestión del hoy prófugo y por entonces presidente del la República de Bolivia Evo Morales Ayma y como vicepresidente a un exterrorista, amañado, oportunista y falso matemático, Alvaro García Linera tuvieron la gran oportunidad de cambiar la historia de Bolivia.
En el año 2009 tras la realización de una polémica Asamblea Constituyente en la ciudad de Sucre, el mundo observaba con atención a la nación. La cooperación internacional estaba dispuesta a acompañar los cambios realizados si existían las condiciones para consolidar un proceso serio de estabilidad económica e institucional. Sin embargo, ese mismo día quedó claro que el rumbo sería otro.
El discurso inaugural del nuevo gobierno no transmitió señales de reconciliación, ni de construcción institucional, sino de confrontación y revancha. Fue una advertencia temprana de que la acción social y económica dejaría de ser una política de Estado para convertirse en un instrumento de la política para beneficiar a unos cuantos en el poder.
La crisis que hoy enfrenta Bolivia no surgió de la noche a la mañana, esta crisis es el resultado de un nefasto proceso prolongado de debilitamiento institucional, uso político de los recursos públicos y abandono progresivo de criterios técnicos, abuso institucional, robo y corrupción en grandes escalas y a todo nivel del Estado, utilizando a las Organizaciones Sociales», al mejor estilo de Alvaro García Linera.
Tras más de 20 años, los ingresos extraordinarios ocultaron las distorsiones; cuando hasta las reservas se agotaron, quedando en evidencia la fragilidad del modelo y el manejo de un país que solo benefició a una «élite zurda», entre los que destacan los mandamases de Evo Morales, Alvaro García Linera, los exministros Alfredo Rada, Juan Ramón Quintana, Sacha Llorenti, Carlos Romero, Hector Arce , César Navarro, Javier Zavaleta, Gustavo Torrico, Wilma Alanoca y otros nefastos y criminales de la República de Bolivia.
Y cómo olvidar a la «humilde indígena Silvia Lazarte», nombrada a dedo como presidenta de la Asamblea Constituyente. Este nefasto personaje fue cómplice del asesinato de militares de la FELCN en tierras del Chapare, cuando descubrieron grandes fábricas de droga en el lugar; caso que quedó en el olvido de la justicia, más aún cuando su líder cocalero se agarró del poder al estilo de Hugo Chavez para perpetuarse anti-democráticamente dos veces en la silla presidencial y «violando su propia constitución» sin respetar el referendum del 21 F. Es de conocimiento de todos que, la palabra y la acción «violar» es la favorita en todos sus niveles para el innombrable, prófugo y lamentablemente ex presidente de Bolivia,
La actual Constitución Política del Estado (CPE) nació bajo la sombra de la imposición, con un texto aprobado en la ciudad de Oruro, tras crímenes y matanza de ciudadanos sucrenses en la localidad de La Calancha; y que finalmente fue impuesto por el Movimiento Al Socialismo (MAS) en un acto de soberbia y revanchismo en la ciudad de Oruro.
La crisis actual que atravesamos no es solo es económica, es una crisis endémica, social, de gobernanza e institucionalidad; no puede ser posible que, hasta hoy y con un gobierno distinto y democráticamente electo, aún obliguen al ciudadano a conmemorar con un feriado el 22 de Enero como EL DIA DE LA CONFRONTACIÓN ENTRE BOLIVIANOS.
Por: Antonio Cossío Blacutt
















