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Victimización y manipulación como estrategia de campaña de algunos candidatos

Cuando la capacidad técnica y política no logra sostener una campaña, muchos actores políticos optan por recurrir al recurso de la victimización y la manipulación. Esta estrategia suele apoyarse en denuncias de supuesto acoso político, apelando a condiciones como el género —por ser mujeres— o a la existencia de algún grado de discapacidad, con el objetivo de desviar el debate de fondo y provocar una empatía forzada en la opinión pública.
En Bolivia, el uso de esta figura legal de la revictimización se ha vuelto recurrente como herramienta estratégica, más orientada a blindar candidaturas y acallar críticas que a la defensa genuina de derechos. Esta práctica no solo trivializa luchas históricas y legítimas, sino que además distorsiona el debate democrático y debilita la rendición de cuentas.
Actualmente, Tarija atraviesa una etapa electoral a nivel regional, y ya comienzan a manifestarse este tipo de recursos discursivos como parte del juego político. Un ejemplo reciente es el caso de la candidata por Patria, Luciana Campero, quien, tras recibir duras críticas por parte de un activista tarijeño, optó por instalar el discurso de la victimización como respuesta, en lugar de enfrentar las observaciones desde el plano político o técn
Este tipo de estrategias empobrece la discusión pública, erosiona la confianza ciudadana y evidencia una preocupante falta de propuestas sólidas para responder a las verdaderas demandas de la población.