Dirigentes del transporte pesado expresaron su rechazo a la reactivación ferroviaria y advirtieron sobre sus posibles efectos en la carga y las fuentes laborales del transporte pesado.
El presidente de la Cámara Departamental de Transporte de Oruro, Jorge Gutiérrez, rechazó la reactivación del ferrocarril Arica–La Paz, para el traslado de carga hacia Chile y advirtió que el sector no permitirá su puesta en funcionamiento, debido al riesgo de perder mercancías y fuentes laborales.
A esta posición se sumó el dirigente Pedro Quispe, quien afirmó que unas 50.000 unidades del transporte pesado resultarían afectadas y aseguró que el 60% de los camiones está paralizado.
“No vamos a permitir de que se reactive el tren”, afirmó Gutiérrez en una entrevista con radio Panamericana. El dirigente cuestionó que el Gobierno impulse el transporte ferroviario cuando, según indicó, la actividad del sector ya enfrenta dificultades por la disminución de carga en los puertos y porque muchos camiones regresan vacíos, lo que perjudica los ingresos de los transportistas.
Por su parte, Quispe expresó su rechazo al convenio para impulsar el ferrocarril y cuestionó la existencia de suficiente carga para justificar su funcionamiento. “Nosotros no estamos de acuerdo de este convenio que se está firmando, ¿qué carga va a manejar?”, manifestó.
El dirigente sostuvo que la situación del transporte pesado contradice los argumentos sobre la disponibilidad de mercancías para el tren. “Erróneamente dice el ministro de Obras Públicas porque hay harta carga vamos a habilitar, mentira, nosotros estamos trabajando al 40%, un 60% está paralizado, ya no hay importaciones, estamos paralizados”, afirmó.
El ministro de Obras Públicas, Mauricio Zamora, informó que el Gobierno trabaja junto al Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) en una hoja de ruta ferroviaria que incluirá los principales corredores del país, entre ellos el Arica–La Paz.
Además, según Zamora, se trabajará en la ruta El Alto–Viacha–Huaquicuno, y Montero–Bulo Bulo y, sobre todo se buscará la interconexión de la red oriental con la red occidental.
“Con el plan de hiperconectividad que tiene el Gobierno y el presidente va a haber un gran incremento de carga, tanto para nuestros transportistas como para otros medios de transporte”, afirmó Zamora.
Los dirigentes sostienen que la reactivación ferroviaria podría reducir la carga disponible para los camiones y afectar las fuentes laborales de miles de conductores y sus familias. Ante este escenario, Gutiérrez señaló que el sector organiza reuniones y posibles protestas para defender su actividad, mientras insiste en que sus demandas responden a razones laborales y no políticas.
Quispe, de su parte, pidió a las autoridades conocer la realidad del transporte internacional, los puertos y la actividad de los importadores antes de avanzar con el proyecto ferroviario. “Que se informe más antes, que conozca los puertos, que conozca a los exportadores e importadores del país”, además fue enfático al señalar: “Nosotros no vamos a dejar que opere el tren”.














