Con mucha fe y esperanza, ayer la población de Tarija celebró el Domingo de Ramos, una de las fechas más significativas del calendario católico que marca el inicio de la Semana Santa.
Desde tempranas horas, cientos de familias se congregaron en templos y plazas para participar de las misas y bendiciones, reviviendo la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén.
En diversas parroquias como Catedral de San Bernardo, la jornada inició con procesiones que recorrieron las calles del centro de la ciudad, donde los fieles llevan ramos de palma y olivo, símbolos de paz y renovación espiritual.
Niños, jóvenes y adultos se suman a esta tradición que se transmite de generación en generación, manteniendo viva la identidad religiosa de la región.
El Domingo de Ramos no solo convoca a la reflexión religiosa, sino que también invita a la unión familiar. Muchas personas aprovechan la jornada para compartir en casa después de las celebraciones, en un ambiente marcado por la tranquilidad y la introspección que antecede a los días más solemnes de la Semana Santa.
De esta manera, entre cantos, oraciones y palmas, el mundo católico inicia una de las semanas más importantes de la fe católica, reafirmando sus tradiciones y renovando la esperanza a través de la bendición.















